La alerta del huracán Patricia nos tomó por sorpresa en Sayulita Sol Joyas, ya que dos días antes de que se presentara la alerta roja, nos habíamos enterado que se aproximaba un huracán pero no había peligro para esta zona. En la mañana del 23 de Octubre empezamos a tomar precauciones porque el huracán había cambiado de ruta y comenzó a dirigirse hacia nosotros. Los habitantes del pueblo y entre ellos turistas, tomaron las precauciones necesarias para estar a salvo (agua, comida y víveres), después solo quedaba esperar.
Las tiendas de abarrotes en el pueblo estaban casi vacías sin comida, las mismas calles que antes estaban muy transitadas, ya estaban desiertas. Las boutiques como Sayulita Sol, que normalmente están llenas de gente quedaron abandonadas. La mayoría de los turistas habían evacuado a Guadalajara, junto con muchos residentes. Los pocos que permanecimos en Sayulita estábamos encerrados en casa viendo las noticias cada hora. Afortunadamente, en medio de tanto estrés y miedo, fuimos capaces de mantener la calma. Hubo un momento antes de que el huracán se aproximara a nuestro pueblo en el que nos dimos cuenta que estaríamos bien. Aunque las noticias decían lo contrario, en ese momento sentimos que el huracán no llegaría a Sayulita.
El tío de Kimberley, que es meteorólogo especializado en huracanes, habló con ella y al escucharlo ella sintió que realmente él no se sentía preocupado por nuestra seguridad, lo cual significó mucho para nosotras, porque eso quería decir que estaríamos bien. Es por eso que seguíamos manteniendo la calma. A pesar de que estábamos asustadas y teníamos muchísimo miedo, ya que en las noticias, redes sociales y demás medios de comunicación decían que era el huracán más fuerte de la historia.
Pasaron las horas, y vimos en las noticias que el huracán se había desviado y no azotaría en esta área de México, sentimos alivio por ser parte de los afortunados que estaban fuera de peligro, pero a la vez pensamos en las personas afectadas por este desastre natural y pensamos en utilizar nuestro alivio como gratitud, ayudando a las personas que no tuvieron tanta suerte como nosotros y sufrieron las consecuencias de este desastre natural. Nos pusimos en marcha desde el sábado, desde entonces no hemos parado. La efusión que vivimos fue maravillosa, ¡algo indescriptible! Fueron muchas emociones y sentimientos las que experimentábamos durante y después del huracán Patricia. Este proyecto de ayudar a los damnificados por el huracán es un proyecto muy significativo para nosotros, el ver a personas reales ayudando a personas reales. Sin cenas formales, discursos, sin ropa elegante ni formalidades. Solo personas ayudando sin intereses propios. El día de hoy estamos trabajando con un pueblo pequeño de la costa afectada, las cosas que más necesitan estas personas son colchones y techos; ya que el viento fue fuerte e intenso y lo primero que se llevó fueron los tejados de las casas para después llevarse con él lo que estaba dentro de ellas. Algunas donaciones financieras y organizaciones harán donativos para contribuir con la causa pero esas donaciones serán directamente a los grupos de ayuda que se encuentran en la zona afectada.
Hasta el día de hoy en Sayulita Sol Joyas no podemos imaginarnos la experiencia vivida por estas personas. Por ahora estamos agradecidos de estar a salvo después del Huracán Patricia y seguimos ayudando enviando techos, un parte de colchones y comida a todas esas personas que se vieron afectadas por este desastre natural, pero sobre todo desde nosotras les enviamos mucho amor.










