Kimberley Keehn, mejor conocida como Flor, creció en Philadelphia, Pennsylvania Estados Unidos. Ahi pasaba veranos enteros a lado de la piscina haciendo joyería para sus amigas. Como materiales usaba todo tipo de hilos, cuentas e incluso hasta algunos objetos que se encontraba en el camino; para después con estos hacerles joyas mientras ellas jugaban. Hasta hoy la inquietud por la belleza nunca abandono sus intereses.
En 1995, se graduó de la universidad con especialidad de estudios en la Cultura Americana precolombina y decidió viajar a México para seguir esta pasión. Palenque fue su primer parada, ya que ahi podría estudiar con arqueólogos de renombre. Dedicaba su día a la arqueología, y después por la tarde aprovechaba su tiempo libre para hacer su arte con lo encontrado en la selva. Al poco tiempo de haber llegado se encontró con un grupo de artesanos que vendían en un mercadito del pueblo, que se llevaba acabo por las noches, al que decidió unirse. La gente se interesaba y le compraba tanto que en ocasiones le costaba mantener su mesita llena. Así se fue dando cuenta que sus creaciones modernas le apasionaban mas que su interés por seguir buscando en el pasado, por lo que en los siguientes 8 años Flor viajo por el mundo en busca de inspiración.
Su viaje la regresó a Mexico en el 2003 y esta vez a un pequeño pueblo en las costas de Nayarit justo al norte de Puerto Vallarta. Sayulita en ese entonces no era el pueblo que ahora conocemos, no estaba aún desarrollado y aún no contaba con menciones en el New York Times. Era tan solo una gema en bruto y aquel plan de visitarlo por solo unos días se convirtió en el plan de adoptarlo como un hogar para ella y su hijo Obsidian que en ese entonces tenia tan solo tres años.
Como en muchos otros pueblos en Mexico, los artesanos se organizaban para salir a vender en las tardes y así como en Palenque, Flor decidió una vez mas unirse. La gente salía a pasear al aire fresco de la noche y ahi se encontraban con las exposiciónes de cada uno de ellos. Pronto la joyería de Flor se convirtió en un éxito.
Sus diseños siempre fueron su fuerte ya que sus piezas eran originales, pero lo que resultaba aun mas importante era que las piedras que manejaba en la joyería solo ella las tenia. En ese entonces trabajaba la Obsidiana arcoiris, una piedra mexicana la cual no se encontraba con los demás artesanos de la zona. Diseñaba con un estilo simple y limpio piezas únicas fácil de usar. Sus clientes no solo llegaban a su puesto a comprar para si mismos, sino que la recomendaban con sus conocidos y los acercaban para comprar. Su joyería se mantenía accesible con precios dignos, lo que ayudo a incrementar su fama. Por lo que en Febrero del 2004 decidió rentar un espacio para abrir su tienda. Al cabo de unos meses Flor invirtió todo sus esfuerzos tanto económicos como creativos en la renovación del espacio y la creación de nuevo inventario. Finalmente en Junio del mismo año abrió las puertas a lo que es desde entonces Sayulita Sol Jewelry. La clientela entraba emocionada a ver y con orgullo podemos decir que hasta la fecha sigue así. La demanda fue tal que a tan solo un año del la inauguración de la tienda, Flor se vio en la necesidad de expandirse y decidió alquilar una segunda parte del local, aumentando la tienda al doble de su tamaño. La libertad que te da la calle convertida a la responsabilidad legal de una tienda no fue fácil, pero como ella lo dice – Valió la pena!
Hoy en día Flor es dueña de una tienda llena de joyería de piedras preciosas que combinan con todos los colores del arcoiris, piezas en oro y plata que en su mayoría diseña ella misma. Hace la selección de materiales personalmente como siempre. Febrero es el mes en el que viaja a Tucson Arizona al Show Internacional de Gemas mas grande del mundo. Ahi se ve con joyeros de todas partes del mundo y elige sus materiales para la tienda entre una gran variedad. Se basa tanto en el tipo de piedra como en la calidad, su tamaño, forma y corte. Para de esta manera adecuarlas al diseño siempre sin dejar de pensar en la capacidad de venderlas. Esto es un tanto como poder predecir el futuro, pero es algo que para Flor funciona con cierta naturalidad.
Si bien no existe maña para la creación de joyería podríamos decir que es una cuestión de técnica, practica y dedicación. Cualquier persona que este dispuesta a dedicar algo de tiempo y esfuerzo tendrá este beneficio. Pero el sentido de crear lo que las personas buscan es justo el detalle. Sayulita Sol Jewelry le debe su éxito a los clientes que regresan contentos. Flor mantiene su tienda con piezas de excelente gusto y calidad gracias a su estilo particular. No solo esto, sino que también el talento de mantenerse al día con las nuevas tendencias. Su experiencia le de el conocimiento para saber justo que tipo de cierre usar en cada collar, que tipo de joya usar según la forma de cada persona y toda la información sobre las piedras que los clientes puedan necesitar.
Esta empresa la mantiene de pie. Siempre encontraran algo especial, los precios son extensamente variados y bastante accesibles. Debido a que la economía de Sayulita siempre ha dependido del turismo el futuro es algo incierto. Pero para Flor el reto es mantenerse fuerte y así brindarle a su hijo lo necesario. Así como seguir contribuyendo a su crecimiento personal y al de este pueblo el que ahora es su hogar.








