La Navidad, ha llegado el momento de reunirte con los tuyos, con tus seres queridos y con aquellos que te hacen feliz. Sin embargo, muchas cosas han cambiado en nuestras vidas desde nuestra niñez hasta ahora. Hoy queremos acercarnos un poco más a ti y te contamos como vivimos nosotras esta época del año. En pleno mes de Diciembre, este ambiente cálido y familiar se respira por todos lados, también en tu joyería en México. Por este motivo, hoy, Silvia, Angelina, Mabel y Kimberley te contamos lo que para nosotras es la Navidad y cómo la celebramos.
Silvia
La Navidad de Silvia es un poco diferente a la de muchos, su Navidad es en verano ya que es de Uruguay. Ella comienza a celebrar la noche buena acompañada de su familia y en la mesa nunca falta el pollo y la carne, acompañada de una fresca ensalada propia de una época festival. Tras una generosa cena, llegan los brindis de sidra o Champagne a la medianoche y las celebraciones. Fuegos artificiales, gritos de alegría y de amor ¡Ha llegado la Navidad! El día 25, Silvia se levantaba a primera hora para encontrarse debajo del árbol, los detallitos y sorpresas que Papá Noel le había dejado.
Angelina
Angelina, por su parte, celebra la Navidad al puro estilo mexicano, concretamente del Estado de Michoacan. Cuando era pequeña, el 24 de diciembre se celebraba en la iglesia, junto con la familia y la diversión de las piñatas, repletas de dulces regionales y bailes propios de una celebración navideña. Tras la celebración, se reunía para cenar y tras el festín, llegaba lo mejor de la Navidad: la espera del nacimiento de Jesús. En la Navidad católica de Angelina, no hay regalos, los regalos llegan más tarde, el 6 de Enero, día de los Reyes Magos. Para ella, la Navidad es otra cosa, la Navidad es un encuentro familiar y el amor de los tuyos.
Mabel
Las nochebuenas de Mabel tenían mucho de familiar. Los abuelos eran los encargados de acoger a toda la familia cada año y a esperar junto a los más pequeños la llegada de Papá Noel. En la mesa cabían platos de todos los gustos, ya que todos debían traer un plato elaborado por ellos mismos. Los tamales, buñuelos, estofado, ensaladas y dulces típicos de México, son aperitivos y comidas que no faltaban en su Navidad. Tras la cena y hasta las 11 de la noche, era tiempo de juego y diversión. La Navidad de Mabel no era nada sin los fuegos artificiales, los cohetes, una hoguera y su chocolate caliente, siempre atentos a las historias y cuentos que su abuelo les contaba. Eso sí, una vez llegaban las once de la noche todo debía estar en silencio, los niños debían irse a dormir y dejar que Papá Noel trabajara tranquilo. Mabel y los niños eran obedientes, sabían que si no se dormían temprano, las amenazas de sus padres se cumplirían y “Santa no dejaría su regalo debajo del árbol de Navidad”. Al día siguiente, todos los niños se despertaban temprano para abrir los regalos. Más tarde desayunaban juntos y quebraban la piñata para comer los dulces.
Kimberley
Cuando era pequeña, en Philadelphia, iba con su familia a la iglesia la noche del 24. Cantaban siempre las mismas canciones de Navidad que se han quedado en su recuerdo hasta la fecha y forman una gran parte de lo que significa la Navidad para ella. Allí en la iglesia esperaban el nacimiento y de camino a casa abrían el único regalo de la noche: un pijama que su mamá les regalaba cada año para estrenar en nochebuena. En casa preparaban galletas y leche para Santa y zanahorias para los renos y se iban a dormir. ¡Kimberley está segura de que sus papás se iban a festejar con los vecinos una vez ellos dormían!
A la mañana siguiente ellos iban a abrir los regalos que les habían dejado en el gran calcetín hecho por su abuela. Siempre había dulces, un cepillo de dientes, pasta de dientes y algunos regalitos. Lo curioso es que sus papás siempre le regalaran pijamas y dentífrico ¿Cierto o no? Ya cuando todos estaban despiertos en casa, y tras desayunar avena todos juntos, podían abrir los regalos debajo del árbol uno por uno, en orden. Kimberley recuerda que era una tortura esperar, pero la tradición así lo mandaba. Tras ir de nuevo a la iglesia, regresaban a casa y tenían su cena de Navidad, pero en forma de comida. Comían pavo o jamón con muchas verduras y puré de papas. ¿Y de postre? 3 o 4 pays de distintos sabores.
Ahora ella celebra sus Navidades en la playa de Sayulita. Hace varios años que hacen una fogata en la playa en la noche buena que comienza al atardecer y se extiende hasta la media noche. Se llegan a juntar 30 o 40 personas de lugares muy diferentes del mundo, que traen comida para compartir y bebidas. Y tras la fogata, Kimberley va a celebrar a casa de algún amigo local.
Después de celebrar la Navidad en diferentes partes del mundo, se ha dado cuenta de que esta significa familia y espíritu de generosidad sobre todo, acompañada de comida tradicional y música.








